19 de diciembre de 2025 | 10:54
BREVE REFERNCIA A LA GRAFOLOGÍA EN EL MUNDO ANTIGUO
Formalmente, la grafología nace en Italia con la obra “Tratado de cómo, de una carta, se conoce la naturaleza y la cualidad del escritor”, publicada en 1.622 por el profesor de filosofía de la Universidad de Bolonia Camilo Baldo (1.550-1.637), y considerada la primera obra monográfica dedicada a la Grafología y sobre cómo el análisis de la letra puede revelar la personalidad del que escribe.
Sin embargo, desde la antigüedad, filósofos chinos, japoneses, griegos y romanos analizaron la conexión entre la caligrafía y el carácter.
En este breve artículo haremos referencia a algunos personajes de la antigüedad que mostraron inquietud respecto a la interpretación de la escritura y su relación con el carácter de su autor, demostrando que estamos ante una ciencia que tiene mucha historia.
En China y Japón, ya hacia el año 1.000 a.C. se practicaba el estudio grafológico, analizando el espesor, la rigidez y la flexibilidad de algunas líneas:
- En Japón, magos y filósofos hallaban el carácter de los rasgos gráficos.
- El filósofo chino Kuo Jo-hsu (siglo IV a.C.) establecía una clara relación entre la mente y la escritura al decir que "la escritura muestra indefectiblemente si procede de una mente noble o de una persona vulgar".
- En el siglo IV a.C. comenzaron a citarse leyes que podríamos considerar grafológicas, dada la coincidencia con las que se conocen en la actualidad y que señalaba que "los trazos rígidos indican energía, las rayas dobles perseverancia y las rayas que se cruzan contradicción".
En Grecia y Roma se conocía la estrecha relación entre la escritura y el carácter de su autor:
- El filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.) reconoció la importancia de la escritura de una persona, pues revelaba rasgos de su carácter y personalidad, llegando a afirmar que "el razonamiento revela las concepciones del alma, así la escritura revela el razonamiento y la concepción".
- El político y filósofo ateniense Demetrio de Falera (350-282 a.C.) afirmaba que "la letra expresa el alma".
- El historiador romano Cayo Suetonio Tranquilo (69–140 a.C.), en su obra “Vida de los doce Césares”, incluyó un análisis grafológico de los principales gobernantes romanos diciendo:
“No pone un guion y continúa en la línea siguiente, aunque esto signifique tener que apretujar las letras, sino que se limita a estrecharlas y a curvar el final de la línea de abajo”.
Respecto a la escritura del emperador Augusto dijo:
“No separa las palabras y no pasa, a la línea siguiente, las letras que sobran al final de cada línea, sino que las coloca debajo, envueltas en un rasgo curvo”.
- El emperador romano Nerón (37-68 d.C) afirmaba que podía descubrir, a través de los rasgos de la escritura, el grado de fiabilidad de sus colaboradores y si tenían la capacidad para traicionarlo, según se cuenta, señaló a alguien de su corte dijo: “Su escritura demuestra que es un traidor”.
En la Edad Media europea la escritura era practicada, únicamente, por monjes, lo que no favoreció el desarrollo de las técnicas de estudio de la escritura.
A partir de los siglos XII y XIII, debido a la influencia de la cultura islámica, el uso de la escritura se extendió a cierta capas de la sociedad.
Durante el Renacimiento europeo, la proliferación de las universidades popularizó el uso de la escritura, lo que favoreció, el nacimiento, o redescubrimiento, de muchas ciencias, entre ellas la Grafología, es decir, el estudio de la relación entre escritura y personalidad, dando origen al interés por el análisis de la escritura como cauce para el conocimiento psicológico:
- En el siglo XVII, aparece una obra anónima, Ideografía, que puede considerarse el primer tratado dedicado a la Grafología.
- Poco después vería la luz la obra del profesor de Filosofía en la Universidad de Bolonia Camilo Baldo (1.550-1.637) titulada “Tratado de cómo, de una carta, se conoce la naturaleza y la cualidad del escritor”, en el que se afirma, textualmente:
"Es evidente que cada persona escribe de un modo propio y peculiar, y que en sus cartas privadas todo el mundo emplea formas tan características que no pueden ser imitadas por ningún otro individuo"
Añadiendo, en sus conclusiones:
"Mediante un examen atento, cabe reconocer estos y otros rasgos similares en cualquier escritura. No obstante, hay que observar cuidadosamente si las características de la escritura se repiten y, además, si son en algún sentido artificiales, así como si se deben a diversas razones engañosas derivadas de los materiales utilizados para escribir".
En 1.792, el catedrático de Teología y Filosofía en la Universidad de Wittenberg, J. Ch. Grohmann, publicó su tratado “Examen de la posibilidad de deducir el carácter a partir de la escritura”, en el que señalaba:
"Disfrazar la escritura propia resulta tan difícil como disfrazar la fisonomía. Y al igual que la fisonomía permanece en lo esencial inalterable, y en respuesta a la emoción interior sólo se activan los músculos móviles, el carácter de la escritura permanece básicamente inalterable a pesar de cualquier disfraz, aun en el caso de enmascararse mediante rasgos falsos y engañosos. He encontrado en todo momento que la capacidad de disimular la propia escritura está al mismo nivel que disfrazar el carácter y la apariencia".
En 1.812, el escritor, grabador y editor francés Leopold Edouard Hocquart (1789-1870) publicó “L´art de juger l´esprit et du caractère des hommes et des femmes sur leur écriture” sobre las relaciones que existen entre el carácter y la escritura.
En 1.871, el abad francés Jean-Hippolyte Michon, (1806-1881) fundó la Sociedad Grafólogica de París y la revista "La Graphologie", utilizando, por primera vez, el término Grafología y creó un sistema completo de análisis grafológico.
Su discípulo Jules Crepieux-Jmin (1859-1941), estableció nuevas leyes para la clasificación e interpretación Grafológica, llegando a crear una teoría sobre el análisis de la escritura que suponía la determinación de la personalidad, objetivos, procesos subconscientes y rasgos de carácter del sujeto.
El grafólogo André Lecerf (1887-1973), discípulo principal de Jules Crepieux-Jamin, se expresó en los siguientes términos:
"Tu escritura es una emanación íntima de ti mismo. Son tus nervios y tus músculos quienes, por mediación de tu mano, transmiten a tu pluma los movimientos necesarios a la manifestación gráfica de tu pensamiento, también tu voluntad entra en juego, ya que ella manda los gestos indispensables para la formación de la escritura.
En fin, cada persona, según su temperamento, su estado de salud, su edad y sus cualidades propias, imprime a su escritura una marca personal que la hace ser reconocida entre una cantidad de otras escrituras, de la misma manera que podemos identificar a un individuo por los rasgos de su rostro, su mirada y su actitud en general".
Son los primeros pasos de una ciencia, la Grafología, cuyos estudios, usando una metodología empírica y objetiva, se dedican a la relación que existe entre la escritura de un individuo y su personalidad y comportamiento.
BIBLIOGRAFÍA
Historia del alfabeto (1961). Moorhouse A. C.
Historia de la escritura y grafología (2005). M. Ras.
The writing systems of the world (1989). Coulmas Floriam.
El Hombre y sus Símbolos (1984). Jung, C.G.
Perito judicial experto en grafología aplicada (2021). Miguel Ángel Sedeño Rivero.
El Gran libro de la grafología (1992). Simón, J. J.