3 de enero de 2026 | 18:31
Escribir es una tarea compleja que implica diversos procesos mentales, cognitivos y afectivos, implicando la participación de muchas áreas y funciones del cerebro y supone, al menos, que el cerebro que escribe debe:
· Conocer códigos del lenguaje (fonemas, grafemas y palabras).
· Disponer capacidad mental y psicomotriz suficiente para convertir fonemas en grafemas.
· Disponer de la capacidad gráfica y visoespacial que permita distribuir las palabras.
· Disponer de conocimientos sobre el mundo y nosotros mismos
El acto de escribir a mano es una habilidad que, igual que la lectura, se aprende a partir del lenguaje hablado, su uso continuado favorece la activación y desarrollo del cerebro y, con ello, impulsa la inteligencia.
Según Morales Rando, C. (2016), la escritura a mano puede ser beneficiosa para mejorar la memoria a largo plazo y la comprensión de la lectura debido a la activación de áreas cerebrales adicionales en comparación con la escritura en un teclado. La escritura a mano involucra el movimiento de los músculos de la mano y el brazo, lo que puede mejorar la memoria muscular y la memoria a largo plazo. Además, la escritura a mano puede ser más efectiva para fomentar la creatividad y la expresión personal.
ÁREAS DEL CEREBRO IMPLICADAS EN LA ESCRITURA
Según Viñals-Puente, la escritura es un acto neurofisiológico puesto que nace de la actividad neuronal, que se inicia en los lóbulos centrales (centro de elaboración psíquica) y occipitales (imágenes visuales), se dirige hacia el tálamo e hipotálamo (centro de coordinación de la mímica) y llega hasta la medula. Ésta transmite la orden de escribir a los músculos del antebrazo, brazo, codo, muñeca, mano y dedos, especialmente el pulgar e índice, que con movimientos de extensión (arriba), flexión (abajo), aducción (derecha e izquierda) y rotación ejecutan los distintos rasgos gráficos: perfiles, plenos, dextrógiros, sinistrógiros o levógiros. (Viñals-Puente, 2001).
Es decir, la escritura integra movimiento, tacto, e ideas, lo que requiere la activación y uso, conjunto y coordinado, de varias áreas cerebrales asociadas al pensamiento, al lenguaje y a la memoria, debido a que precisa diversas actividades mentales:
• Organizar las ideas que se quieren plasmar.
• Coordinar la vista con el movimiento de la mano.
• Sintetizar las ideas.
FUNCIONES DEL SISTEMA NERVIOSO RELACIONADAS CON LA ESCRITURA
1º El sistema nervioso central, controla y coordina las funciones conscientes e inconscientes, además, transmite la información, interpreta los estímulos y da la orden para realizar los movimientos voluntarios.
Los diferentes lóbulos cerebrales implicados en la acción de escribir son:
- Lóbulo frontal, donde se origina la idea de escribir, se encarga del razonamiento y abstracción de lo que se va a escribir y planifica su disposición en el soporte.
- Lóbulo temporal, elabora el lenguaje, al identificar cada sonido con la letra que le corresponde.
- Lóbulo occipital, convierte dicha idea en imagen visual a través del lenguaje aportado por el lóbulo temporal, para reconocer las diferentes letras.
- Lóbulo parietal, coordina todo el proceso para dar lugar al escrito.
- Corteza motora, ejecuta las órdenes de creación del lenguaje.
Además, hay otras áreas que participan en este proceso:
- Hipocampo y corteza sensorial asociativa, relaciona la creación de la escritura con la memoria.
- Hemisferio derecho, ayuda en la elaboración espacial y en la visión global de la palabra escrita.
- Áreas prefrontales, participa en la planificación y ayudar a corregir y realizar la escritura.
2º El sistema nervioso periférico, conduce la información hasta los músculos mediante impulsos nerviosos que causan la contracción muscular que producirá la fuerza y el movimiento.
MECANISMOS DEL CEREBRO QUE INTERVIENEN EN LA ESCRITURA
Los especialistas en neurología dividen los mecanismos del cerebro que intervienen en la escritura en tres etapas:
1ª La percepción y comprensión por parte del cerebro del mensaje que va a ser escrito:
- La corteza cerebral auditiva primaria de ambos hemisferios.
- La corteza temporal asociativa del hemisferio izquierdo (área de Wernicke).
- Áreas occipitales, para comprensión de mensajes visuales primarios y visuales asociativos específicos.
2ª La transcodificación del mensaje, relacionadas con dos regiones de la corteza asociativa, la corteza asociativa temporo-parieto-occipital izquierda y la posterior izquierda del lóbulo temporal inferior anterior, en la que se llevan a cabo los procesos que convierten los mensajes percibidos de forma escrita, es decir, los fonemas en grafemas.
3ª El acto motor o gesto gráfico, que requiere la transferencia de la información recabada en las dos etapas anteriores a través de la corteza motora frontal asociativa (Área de Broca).
El mensaje se transmite a la corteza motora primaria para concretar el movimiento, siendo imprescindible el uso de:
- El Hipocampo y la corteza sensorial asociativa, para los aspectos mnemónicos, relacionados con el proceso de la memorización.
- Hemisferio derecho, para elaborar los elementos de carácter espacial y visión global sobre la palabra escrita.
- Zonas prefrontales, que planifican el texto escrito.
CONCLUSIÓN
El acto de escribir a mano es un proceso extraordinariamente complejo y coordinado en el que se ven involucradas casi todas las áreas del cerebro, desde la conceptualización de ideas y la elección de palabras hasta el control motor, toda la red neuronal del sistema nervioso trabaja, en perfecta armonía, para producir el acto de la escritura.
La actividad mental se expresa a través de impulsos, conscientes e inconscientes, que forman la escritura mediante una serie de gestos aprendidos en la infancia que se va automatizando y personalizando, convirtiendo la escritura en una ejecución individual, la materialización singular de la personalidad que, sin duda, pone de manifiesto los aspectos más íntimos del psiquismo humano, lo que los psicólogos investigan en las palabras o en los sueños y que los grafólogos encuentran en el análisis del grafismo (G. Serratrice y M. Habib).
El cerebro transmite lo que sentimos, pensamos o imaginamos a través de la escritura, mediante áreas del cerebro que se relacionan con la personalidad, los recuerdos, las experiencias, etc., áreas que se pueden ver afectadas por situaciones de estrés, diferentes estados de ánimo, o diversas enfermedades, físicas o mentales, lo que permite a los grafólogos analizar la escritura para determinar un perfil personal, para evaluar daños en zonas cerebrales concretas, o para descubrir dificultades en la coordinación e interconexión de las diferentes áreas que intervienen en la escritura, a través de los rasgos característicos e indicativos de cada uno de estos estados y trastornos.
BIBLIOGRAFÍA
Neurociencia de la lectura y escritura (2015). P Lebrero Baena.
Sistema neuroescritural: El cerebro y la escritura (2017). Celia Rodríguez Ruiz.
Neurociencia de la lectura y escritura: Emilio García García.
Bases neurales de la escritura: Una revisión (2014). Miranda, María Agustina y Abusamra, Valeria.
Neuropsicología clínica. México: Manual Moderno (2007). Ardila, R. y Rosselli, M.
El cerebro lector Siglo XXI:.Dehaene, S.
Cerebro y lenguaje (2012). F. Dieguez-Vide y J. Peña-Casanova.
Perito judicial experto en Grafología y Grafopsicopatología criminal y Forense (2023). María del Carmen Esparza Morales.
Perito judicial experto en Grafología aplicada (2021). Miguel Ángel Sedeño Rivero.
Perito judicial experto en Grafística (2022). Alberto Rodríguez Rodríguez y Javier López Contreras.
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (2014). Editorial Médica Panamericana: DSM-5.
Trastorno de la expresión escrita. S. Viveros Fuentes.
Neuropsicología del desarrollo Infantil. Manual Moderno (2010): Matute, E., Roselli, M. y Ardila, A.