15 de febero de 2026 | 21:54
INTRODUCCIÓN
Nos encontramos ante una civilización cuyo desarrollo fue paralelo e independiente de otras civilizaciones, como lo demuestran las diferentes técnicas agrícolas, ganaderas, industriales, militares y políticas de la Civilización China, que, desde sus inicios, mostró una absoluta separación de la vida civil y religiosa, lo que no excluye la búsqueda de una justificación moral o ética a las leyes y al uso de la fuerza por parte del Estado.
Entre el 10.000 y el 8.000 a. C. se desarrolló la agricultura (principalmente mijo) y la ganadería (principalmente perro, cerdo y algunas aves) favoreciendo la creación de los primeros asentamientos estables y las primeras culturas, como la Cultura Yang-Shao (5.000-2.960 a. C.) con origen en el curso central del Yangtzé, con una estructura social matriarcal, o de transición hacia el patriarcado, y grandes diferencias sociales, o la Cultura Dawenkou (4.746-3.655), que también basaba su economía en el cultivo del mijo.
Durante este mismo periodo en las regiones del sur y del este existieron pueblos dedicados, principalmente, al cultivo del arroz, como la Cultura Hemudu (5.000-4.500 a. C.) desarrollada en la bahía de Hangzhou, donde construyó sus viviendas sobre palafitos, o la Cultura Majiabang (5.000-3.000 a. C.), que floreció en la desembocadura del río Yangtzé.
Hacia el 4.500 a. C., el desarrollo del comercio, de los núcleos urbanos, de la industria (jade, bambú, seda y cobre) y de los rituales religiosos, que se hacen más complejos, permite el surgimiento de diversas corrientes culturales:
- La Cultura Hongshan (4.700-2.900 a. C.), con una élite gobernante y una forma temprana de Feng Shui, que buscaba la relación entre el ser humano y el universo en la astronomía.
- La Cultura Liangzhu (3.400-2.250 a. C.), caracterizada por sus avances en los sistemas de riego y la división de la sociedad en clases bien definidas.
- La Cultura Longshan (3.000-2.000 a. C.), originaria del curso medio y bajo del río Amarillo y con un marcado carácter patriarcal, marcó la transición hacia una cultura más urbana con ciudades protegidas por murallas de tierra prensada.
La Edad de Bronce viene marcada por el nacimiento de la ciudad-palacio y el comienzo de las primeras monarquías, con dos culturas que sucedieron a la Cultura Longshan:
- La Cultura Erlitou (2.100-1.500 a. C.), considerada por numerosos arqueólogos chinos predecesora de la Dinastía Xia, es una de las primeras sociedades urbanas de la Edad de Bronce china, con un complejo palaciego (con más de 8 palacios) protegido por una gruesa muralla de tierra prensada, una zona residencial y otra industrial donde se han hallado talleres de fundición de bronce.
- La Cultura Erlilang (1.500-1.300 a. C.), citada por muchos arqueólogos como uno de los orígenes de la Dinastía Shang, se extendió al río Yangtzé y la provincia de Hubei.
Al margen de la sucesión de culturas, la Mitología china, recogida en crónicas y libros, como el Shu King o el Cheu Li, entre otros, atribuye a Pangu (el creador) el origen del universo, otras leyendas hablan de los cuatro elementos (Shi) que intervinieron en la creación del mundo (Youchao-Shi, Soui-Ren-Shi, Fou-Hi-Shi, Chen-Nong-Shi), cuyos nombres coinciden con los primeros Gobernantes Míticos (que ascendieron al poder tras la muerte de Pangu), considerados los fundadores de la civilización china al inventar las más importantes instituciones sociales (familia, organización social, calendario), culturales (ciencia, escritura, filosofía, etc.) y económicas (fuego, arquitectura, agricultura, canales de riego, etc.), que, hacia el III milenio a. C., tras conseguir dominar militarmente a sus rivales, unificaron varias ciudades facilitando que, al finalizar su periodo, Yu “el Grande” fundase la Dinastía Xia.
En otras versiones, como en la recogida en la Elegía de Chu, se identifica a los cinco emperadores con los cinco dioses de los puntos cardinales, mientras que el Shu Ching (libro de los documentos) atribuye a estos emperadores invenciones como la escritura, la cerámica, el calendario, o los sistemas de gestión del agua, según este mismo libro, Tang-Yao evitó la línea sucesoria al escoger a un sabio (Yu-Shun) para sucederle en el trono, ambos reinados son considerados por esta misma crónica como los “Siglos de Oro” de la historia china, hasta que Yu-Shun eligió uno de sus ministros para sucederle (Yu) quien sería el fundador de la Dinastía Xia.
Respecto a la codificación, desde el comienzo de la Civilización China, los pensadores consideraban que la acción legal, el litigio y el castigo eran signos del fracaso de un soberano incapaz de ejercer su influencia moral sobre los súbditos para que se abstuvieran de cometer actos criminales y otros actos asociales, y aunque se sabe muy poco sobre el ordenamiento jurídico en la China preimperial, la existencia de leyes consta en los fragmentos inscritos en bronce que han sobrevivido de la dinastía occidental Zhou (1050-771 a. C.) y en crónicas históricas.
PERIODO DINÁSTICO
Tradicionalmente se han incluido tres dinastías dentro de la Edad del Bronce china, bajo las cuales (especialmente la Dinastía Zhou) se configuraron los elementos sociales, políticos, culturales y filosóficos de la Civilización China, incluyendo su concepción de estado y sociedad, y se perfeccionaron los descubrimientos científicos (sistemas de canalización y drenaje, técnicas de producción agrícola, medicina, etc.), además, la aparición de la escritura marcó la transición desde una prehistoria, que sólo podemos adivinar a través de yacimientos arqueológicos, hacia una historia que puede ser conocida gracias a autores como Sima Qian.
DINASTÍA XIA (2205-1767 a. C)
Tradicionalmente se ha citado a la Dinastía Xia como la primera de una serie de familias que dominaron China a lo largo de la historia, sin embargo, durante la Edad de Bronce existieron numerosos estados independientes, lo que dejaría a la Dinastía Xia como la familia reinante más poderosa.
Según las crónicas recogidas en el Sima Qian, la etapa anterior a esta dinastía (Cultura Longshan) estuvo marcada por un acuerdo entre las tribus que estableció una alternancia en el poder, sin embargo, tras la muerte de Yu (el Grande) su hijo Qi se hizo con el poder, incumpliendo el acuerdo e iniciando un periodo marcado por las guerras con las tribus que se resistieron a su poder.
La Dinastía Xia pudo controlar un territorio que abarcaría la actual provincia de Henan, el este de Shandong y el sur de Hebei, a través de un derecho consuetudinario que admitía la propiedad privada e institucionalizaba la esclavitud en la región, lo que facilitó la acumulación de riqueza en pocas manos.
Los yacimientos arqueológicos muestran que la sociedad Xia había alcanzado un elevado nivel técnico con una clara división del trabajo y de la sociedad en clases:
- Esclavos. A pesar de que la esclavitud era admitida por las leyes, el porcentaje de población esclava era muy reducido (menor al 1%).
- Nobleza. Sin carácter hereditario, la pertenencia a esta clase dependía de los servicios prestados al Estado o al Rey, y obligaba a residir cerca de la corte.
El poder de los nobles provenía de su riqueza (propiedad de la tierra) y su autoridad dependía del cargo que desempeñasen por orden del Rey.
- Clero. Los sacerdotes no ejercieron gran influencia, siendo reprimidos (expropiaciones, ejecuciones de monjes, disolución de órdenes monásticas, etc.) si intentaban dominar la vida civil.
Esta dinastía dio preeminencia al antiguo Derecho Penal consuetudinario y lo codificó en el Libro de las Cinco Penas o Wǔ Xíng, un texto legal que describe un sistema punitivo con cinco tipos principales de castigos, cuyos conceptos básicos continuaron influyendo en los sistemas legales posteriores.
Las cinco penas principales eran:
1. Mò xíng (Tatuajes faciales): Se marcaba la cara del condenado como un castigo de deshonra.
2. Yì xíng (Mutilación nasal): La nariz del criminal era amputada.
3. Yuè xíng (Mutilación de los pies): Consistía en la amputación de los pies o extremidades inferiores.
4. Gōng xíng (Castración): Para delitos graves e implicaba una deshonra severa.
5. Dà xíng (Muerte): Para los crímenes más graves.
Este antiguo sistema marcó las primeras etapas de la evolución del Derecho Penal en China, vinculado con la justicia retributiva y la idea de disuasión social, derivado de la estricta jerarquía y del control social.
Tras su codificación se consolidó, siendo aplicado durante las dinastías Shang y Zhou, y en épocas posteriores, durante la dinastía Han (206 a. C.–220 d. C.), se reformó este sistema punitivo, sustituyendo las penas más severas por formas más humanitarias, como el trabajo forzado y el encarcelamiento.
La institucionalización del poder y la acumulación de la riqueza en pocas manos provocaron numerosas revueltas, hasta que el triunfo de la sublevación de los Shang, liderados por Tang, provocó el destierro de Jie (último rey Xia) y la fundación de la Dinastía Shang.
DINASTÍA SHANG (1767-1123 a. C)
El pueblo Shang fue adquiriendo poder y relevancia, llegando a convertirse en una poderosa entidad política hasta que, finalmente, Tang derrocó a Jie (también llamado Lu Gui), último de los reyes Xia.
Los Shang, igual que habían hecho los Xia, legitimaron su poder proclamándose sucesores de los Soberanos Míticos e iniciaron una dura represión contra la nobleza que se opuso a su poder, imponiendo una cultura urbana y una división administrativa basada en clanes que gobernaban cada distrito (Zu) desde una capital amurallada.
Durante esta época hubo un importante desarrollo científico y del comercio (interior y exterior), lo que llevó a la generalización del uso de monedas de bronce y al establecimiento de relaciones diplomáticas con los estados vecinos.
La sociedad estaba estratificada en cuatro grupos sociales, algo que no impedía poder ascender (o descender) de clase, según los méritos (o deméritos) de las personas.
- Rey: Acumulaba el poder religioso y administrativo:
· Como Sumo Sacerdote presidía el culto a los antepasados, era el único que podía celebrar ciertos ritos, fijaba el calendario y controla el orden del mundo por delegación del cielo.
· Como Cabeza de la Administración, distribuía la propiedad de la tierra a cambio de prestaciones militares o económicas.
Aunque su poder se veía limitado, pues, su “mandato divino” le obligaba a una vida de servicio y permitía a los súbditos la rebelión si incumplía dicho servicio, aunque el carácter guerrero de los reyes les hizo centralizar el poder, favoreciendo el despotismo y la tiranía.
- Nobleza: Sometida al Rey e integrada en la administración, se formaba por dos grupos:
· Nobleza real, integrada por familias emparentadas con el Rey o sus ancestros.
· Nobleza administrativa, compuesta por servidores de palacio, sacerdotes, escribas o guerreros que habían recibido honores y tierras por méritos propios.
Con el tiempo la nobleza actuó como representantes del Rey (en lo político y en lo religioso) lo que debilitó el poder del Rey.
- Hombres libres: Cuyo trabajo estaba estrictamente reglamentado y entre los que había:
· Campesinos no propietarios, que podían desplazarse libremente, aunque la familia estaba adscrita a la tierra a través de las mujeres, si bien es el hombre el que heredaba la tierra y quien permanecía en ella al casarse.
· Artesanos: Cuyos talleres se agrupaban por gremios fuera de los recintos amurallados de las ciudades.
- Esclavos: Integraban en la fuerza de choque del ejército y formaban la mano de obra en las grandes obras de ingeniería o en la agricultura.
Finalmente, los enfrentamientos con el pueblo Zhou provocaron la derrota de Shang Zhou, último rey de la Dinastía Shang, sin embargo, los miembros de la familia real continuaron teniendo gran influencia, ocupando altos puestos en la administración Zhou y gobernando el antiguo feudo de Weizi, que se convertiría en el Estado Song, en el que mantuvieron el culto a los antepasados Shang hasta el 286 a. C.
DINASTÍA ZHOU (1122-256 a. C)
La debilidad del reino Shang (acosado por los bárbaros del Huai) favoreció el fortalecimiento del Reino Zhou en el valle del río Wei (Shaanxi), lo que condujo, según la historia tradicional china, al derrocamiento del último rey Shang (Zhouxin) a manos del rey Wen, aunque sería su hijo, Wu, quien derrotó definitivamente a la Dinastía Shang, iniciando un periodo en el que el Rey entrega la administración de las ciudades y los campos de cultivos (con los campesinos adscritos) a linajes que, poco a poco, fueron adquiriendo más poder, hasta debilitar la propia estructura de poder del estado.
Durante el primer periodo de esta dinastía, denominado Periodo de los Zhou Occidentales (finales del siglo XI hasta el 771 a. C.) el Rey era el único que podía nombrar cargos públicos y dar honores, lo que implicaba la concesión de tierras en una ceremonia de naturaleza contractual, pues los cargos y honores podían ser revocados, durante esta época, el poder de las ciudades y las tierras repetía el modelo real, a escala provincial.
La mejora de la producción agraria, el aumento del comercio, el desarrollo de la industria y el culto a los antepasados permitió aumentar el prestigio de los linajes nobles y la lealtad de los súbditos, en detrimento de la lealtad al Rey, la nobleza pasó a tener carácter hereditario, llegando a funcionar, hacia el siglo IX a. C. como Estados independientes, utilizando el prestigio religioso y militar de la casa real como apoyo de la autoridad moral y como medio de evitar conflictos mediante el arbitraje.
La invasión del reino por el pueblo Rong, obligó a trasladar la capital a Luoyi (Louyang) (provincia de Henan), debilitando el poder real, e iniciando el llamado Periodo de los Zhou Orientales (711-453 a. C.), una etapa de transición denominada Periodo Chinqui (primavera y otoño), en la que se produjeron avances científicos y legislativos de primer orden y que culminó con la creación de los grandes estados que precedieron al primer Imperio.
Durante este periodo, la división territorial y la rivalidad entre las familias reinantes en cada territorio desembocó en un estado de guerra casi permanente que desplazó a la élite política en beneficio de los funcionarios-militares, el uso del hierro se fue generalizando, favoreciendo el desarrollo de la industria y la mejora de las comunicaciones y del comercio.
El debilitamiento de la autoridad motivó que una nueva clase de literatos ideara diversos proyectos de construcción del Estado, surgen así varias corrientes o escuelas filosofías, que, salvo el Taoísmo, fueron presentadas a los señores feudales por eruditos itinerantes con la intención de ser asignados a altos cargos del gobierno, y que han perdurado durante muchos siglos:
- El confucionismo se basaba en el acatamiento de los ritos y la práctica de la benevolencia.
Para esta escuela, la familia era un microcosmos del Estado, el gobernante justo debía dar buen ejemplo, manteniendo el sistema y los rituales de la familia.
Los confucianos veían las leyes y los castigos como un último recurso y advirtieron que el uso excesivo de los castigos transformaba a las personas en aduladores que no internalizaran las normas positivas.
Aceptando que la gente común albergaría mayor lealtad hacia su familia que hacia el Estado, aprobó que los miembros de la familia cubrieran los crímenes de los demás.
- Los taoístas desterraron las ambiciones terrenales y se centraron en conseguir la armonía con la naturaleza, viviendo, en ocasiones, como ermitaños en zonas despobladas e inhóspitas.
- Los legalistas, sin perjudicar los deberes familiares, predicaban un sistema que puede calificarse de totalitario, al considerar que los intereses de los gobernantes son preeminentes y supremos y que el Estado se regiría mejor bajo leyes impersonales, estrictas y rigurosas, con un control policial férreo.
Sistema basado en una autoridad fuerte y centralizada, mediante la rigurosa aplicación de la ley, y un estricto y predecible código de premios y castigos, que, como herramientas de una ciencia del comportamiento, produciría sujetos políticamente obedientes y económicamente productivos, además, legitimaría la centralización del poder y el control absoluto en manos del Emperador.
Esta escuela consideraba que, con la excepción del soberano, las leyes se debían aplicar a todos los súbditos por igual, independientemente de su condición social.
Todo lo que favorecía la elaboración de códigos legislativos escritos que pudieran ser aplicados igualitariamente.
La escuela legalista obtuvo una preeminencia sobre las otras escuelas y participó en la construcción de un Estado fuerte en el que los condados y prefecturas, controlados desde el gobierno central, sustituyeron a los antiguos estados territoriales.
Durante el siglo VI a. C. la constante presión militar y las necesidades financieras y de personal fuerzan la creación de nuevas instituciones para fiscalizar la producción agraria y el cobro de impuestos, lo que fue considerado por los letrados ritualistas de la escuela de Lu como un atentado a la tradición secular china.
Los Estados más poderosos continuaron imponiendo su poder a los más débiles, transformando las antiguas luchas dinásticas en guerras entre principados aliados o rivales, según su cultura, tradición o lealtades.
Hacia la segunda mitad del siglo VI A.C. aparecen las primeras leyes escritas, uno de los primeros registros históricos sobre el ordenamiento jurídico chino se encuentra en Shàngshū (Libro de documentos), concretamente en el capítulo Los castigos de Lü, donde se indicaban algunas de las primeras leyes y la forma clásica de los “Cinco castigos” (wǔ xing), con estos precedentes, Zi Chan, discípulo de Confucio y Magistrado jefe del Estado de Zheng, promulgó el primer Código Penal del Estado, dando origen a un código sistemático de leyes, al considerar que “cuando el pueblo es impedido de conocer las leyes, la clase gobernante está facultada a manipularla a su antojo”.
En el Estado de Wei, durante el mandato del Primer Ministro Li Kui, se promulgó el Fa Jing (Derecho Clásico), que constituye el primer conjunto de normas jurídicas codificadas en China al incluir los siguientes libros:
· Dao Fa: Normas relativas a la violación de propiedades públicas y privadas.
· Zei Fa: Sobre el daño a la estabilidad del Estado y la seguridad personal.
· Wang o Qiu Fa: Normas procesales y relativas al encarcelamiento.
· Bu Fa: Normas que regulan la investigación y el arresto de presuntos criminales.
· Za Fa: Relativo a las ofensas como la trampa, el juego, la corrupción y el adulterio.
· Ju Fa: Que establece el principio de condena y de cumplimiento de sentencia, constituyendo una especia de disposiciones generales del Derecho penal de la época.
El Fa Jing tuvo una importancia crucial en la organización de la sociedad y de la administración del Estado de Wei, llegando a servir como base para los códigos de las dinastías Qin y Han.
Hacia el 400 a. C. la fundición de hierro se había convertido en una industria próspera, se perfeccionó la fabricación en masa de instrumentos de hierro, con tratamientos de calor que permitían la producción de un hierro tan resistente como el acero.
La producción en serie y la resistencia de los objetos fabricados en hierro fundido permitió el desarrollo de la ingeniería, favoreciendo un rápido desarrollo científico, económico y demográfico, lo que, a su vez, fomentó el uso generalizado de monedas metálicas cuya acuñación correspondía al Estado, aunque algunos ricos comerciantes podían acuñar cierto tipo de monedas con el nombre de la ciudad donde fueron emitidas.
Este desarrollo técnico, militar y demográfico tuvo consecuencias en el poder político y en la estructura de los Estados y produjo una serie de cambios sociales y culturales sin precedentes en la historia, que ejercieron gran influencia en los territorios vecinos y que culminaron con la formación del primer Imperio.
Al final de este periodo los cerca de 200 territorios iniciales se habían reducido a siete grandes Estados, con ejércitos permanentes, que luchaban por la supremacía sobre el resto, dando inicio al Periodo de los Reinos Combatientes.
PERIODO DE LOS REINOS COMBATIENTES (543-221 a. C)
Los siete grandes Estado que marcan el inicio de este periodo son:
- Yan (1000-222 a. C.): Surgido de una escisión del reino Zhou y con capital en la actual Beijin, llegó a convertirse en uno de los reinos más fuertes.
- Qi (1046-221 a. C): A cuyo frente estaba la familia Tian y que fue el último de los reinos absorbido por el reino Qin.
- Chu (722-223 a. C) Situado en los valles de los ríos Yangtzé y Han, llegó a convertirse, tras seis siglos, en un poderoso reino capaz de disputar la hegemonía en la llanura central.
- Han (403-230 a. C): Que, al igual que el reino Zhao y Wei, surgido de la desintegración del antiguo reino de Jin, el más pequeño de los siete Estados.
- Zhao (403-228 a. C): Su territorio incluía áreas de las actuales provincias de Mongolia Interior, Hebei, Shanxi y Shaanxi.
- Wei (403-225 a. C.): Cuyo territorio abarcaba el sur de la actual Shanxi y el centro-norte de Henan, en el 334 a. C., mediante un acuerdo, los gobernantes de Wei y Qi se reconocieron, mutuamente, como reyes.
- Qin (771-206 a. C.): Situado en Shaanxi, tierra originaria del pueblo Zhou, tras las reformas del ministro Shang Yang y su reforzamiento militar, sobre el 359 a. C., pasó de ser un estado dominante, hasta que, la coronación de Zheng (246-210 a. C.) marcó la unificación de todos los reinos bajo la bandera Qin y el comienzo de reformas en asuntos administrativos y militares.
Las rivalidades y luchas entre estos Estados acrecienta la necesidad de recursos y provoca una profunda transformación en la estructura política y territorial, la vieja élite, que heredaba sus cargos, fue desplazada por los Reyes que comenzaron a apoyarse en una nueva clase de funcionarios elegidos, retribuidos y sometidos al control del poder central (que podía revocar los nombramientos) y que, generalmente, procedían de familias periféricas de la élite principal, a cuyo cargo se pusieron las nuevas unidades territoriales que, no obstante, eran administradas, directamente, por el poder central, a través de funcionarios nombrados por el Rey.
Durante el reinado del Rey Wen (445-395) de Wei, aparece, por primera vez, la figura del Primer Ministro y con ella la división entre administración civil y militar.
Xiaogong (361-338 a. C.), rey de Qin, fue el primero en doblegar la vieja nobleza e imponer un sistema administrativo basado en circunscripciones (Xian), agrupadas en distritos militares (Jun) y administradas por funcionarios, un sistema que sería heredado por los imperios Qin y Han, su sucesor, Huiwen (337-325 a. C), introdujo el cargo de Primer Ministro en el reino de Qin.
La centralización del poder favoreció la creación del Código Quin, que incluía regulaciones sobre la vida cotidiana, política, ideología, vida militar y culturar, en varios libros:
· Tian Lü: Regulando la posesión de la tierra.
· Xiao Lü: Referido a la administración y a la supervisión de las propiedades gubernamentales.
· Zhili Lü: Referido a la designación y nombramiento de funcionarios públicos.
· Cang Lü: Referido a las prácticas agrícolas (cultivo, colocación de semillas, etc.).
· Gong Lü: Referido a los talleres gubernamentales y al tratamiento de sus trabajadores.
· Jimbu Lü: Relativo a la administración de los caudales públicos y de los recursos minerales.
Desde el establecimiento de la Dinastía Qin (221 a. C.) por el primer emperador chino, Qinshi Huangdi (259-210 a. C.), se fomentó la corriente de pensamiento legalista, llegando a quemar los libros y textos confucionistas, por orden del emperador (213 a. C).
Todo ello contribuyó a la creación de un nuevo estado centralizado.
DINASTÍA HAN (206 a. C. - 220 d. C)
Tras la caída de la Dinastía Quin, la China unificada pasó a manos de la Dinastía Han, que, aunque mantuvo gran parte de la estructura administrativa de los Qin, dividió el imperio en 13 provincias y una división que incluía la capital, Changhan y su área metropolitana, situando a la cabeza de cada provincia a miembros de la familia imperial, a quienes les impuso un sistema administrativo dependiente del gobierno central y obligó a rendir un homenaje anual al Emperador.
Esta época es conocida como la edad de oro de la historia china, al expandir su territorio y desarrollar el comercio con territorios lejanos mediante nuevas rutas comerciales, como la conocida ruta de la seda, redujo los impuestos y celebró tratados con las tribus nómadas vecinas, favoreciendo el desarrollo agrícola, comercial, técnico, científico, artístico y cultural, lo que causó un enorme impacto en la cultura e identidad China, que ha perdurado hasta nuestros días.
Bajo esta dinastía, China pasó a ser un Estado confucionista lo que llevó a incorporar nuevos métodos para la selección de los funcionarios, a quienes se les exigía el conocimiento de las doctrinas de Confucio, recopiladas en Los Cinco Clásicos Confucianos, que recogían el canon confucionista tradicional, además, aplicó la ética confucionista a la práctica legal y a la interpretación jurídica y motivó la adaptación de las normas del Código Qin a esta filosofía, añadiendo el li (Derecho moral) y el san gang (Tres lazos u obligación entre soberano y súbdito, padre e hijo y esposo y mujer).
Se trataba de hacer cumplir las normas a través de medios penales, una idea algo alejada de la escuela confuciana original, pero que, sin embargo, estableció el patrón para la mayoría de las dinastías imperiales subsiguientes.
Se promulgó así el Código Han, conjunto legislativo denominado Han Lü Sesenta, al añadirle más libros, como:
- Bangzhang: Relativo a las ceremonias rituales.
- Yuegong: Relacionado con la guardia del palacio imperial.
- Chao Lü: Relativo a ceremonias y a qué súbditos son elegibles para conocer al emperador.
Los Estados posteriores reforzarían su legitimidad aludiendo a las instituciones y al Código Han.
La acumulación de poder en manos de los terratenientes y la presión sobre los campesinos, unido a las inundaciones del Río Amarillo, motivó diversas rebeliones que debilitaron el poder del Emperador y el auge del estamento militar, cuyos jefes, no obstante, seguían viendo al emperador como una figura divina.
Finalmente, en el año 220 d. C., el Emperador se vio obligado a dimitir provocando la división de China e iniciando el periodo de los Tres Reinos, que duraría hasta la reunificación, a manos de la Dinastía Jin, en el 280 d. C.
BIBLIOGRAFÍA
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