5 de enero de 2026 | 10:54
Es imposible comprender la historia de la civilización humana y sus orígenes sin conocer la Civilización del Valle del Indo o Civilización del Indo-Saraswati, cuya extensión (unos 1,3 millones de kilómetros cuadrados) y población (alrededor de 5 millones de habitantes) sólo sería superada por imperios muy posteriores y que ejerció (y recibió) una gran influencia en (y de) otras culturas de la antigüedad, así, textos sumerios y objetos hallados en Mesopotamia hablan de un activo comercio con Magan y Meluha, además, la documentación casita, relaciona a Meluha con el mítico reino Punt, situado en África, que mantenía prosperas relaciones con Egipto.
La datación de la Civilización Indo-Saraswati presenta una problemática específica debido a los prejuicios de ciertos científicos europeos de los siglos precedentes, quienes formularon teorías que explicaban la superioridad moral de la civilización occidental, a la que se atribuía el deber de “civilizar” al resto de pueblos de la tierra mediante la colonización.
Trabajos en la bahía de Kambahat han puesto de manifiesto la existencia de una ciudad, cuya antigüedad se ha datado entre 9.000 y 12.000 años y que, junto a los hallazgos de Göbekli Tepe y Karahan Tepe, podría constituir una prueba de la existencia de civilizaciones mucho más antiguas de lo que hasta ahora se pensaba.
Ahora bien, la tradición oral imperante en la zona durante siglos, o incluso milenios, y la imposibilidad de descifrar los textos hallados, nos impide conocer con detalle dicha civilización, su religión, sus leyes y su sistema jurídico, aunque los restos arqueológicos permitan tener una idea aproximada de su organización social.
CIVILIZACIÓN HARAPPA
La presencia de dos grandes ríos (Indo y Sarawasti), permitió una agricultura y ganadería floreciente, lo que se tradujo en un aumento de la población y su reunión en ciudades, en una evolución similar a la que habría de suceder en otros lugares del mundo (Mesopotamia, Egipto, China, Caral, etc.), sin embargo, la Civilización Harappa presenta ciertas singularidades:
- Ausencia de sistemas defensivos, ejércitos, armamento, escudos o restos de alguna batalla, a pesar del avanzado conocimiento metalúrgico que les permitió obtener un bronce especialmente resistente.
- Existencia de graneros comunales y baños públicos, unido a la ausencia de grandes edificios privados (palacios) o religiosos (templos), lo que ha llevado a algunos investigadores a hablar de una civilización con un sistema comunal que permitía cubrir las necesidades de sus habitantes.
- Su alto y repentino grado de desarrollo urbano sin que se haya localizado ningún resto arqueológico que indique una evolución del urbanismo, lo que sugiere un tránsito inmediato desde la aldea a la ciudad, sin estadios intermedios.
Además, los estudios realizados en los restos superpuestos de las ciudades revelan una mejor técnica en los constructores más antiguos.
- Su tradición oral, mantenida hasta la redacción de los textos védicos, que describen acontecimientos geológicos y astronómicos extremadamente antiguos, lo que ha alimentado diversas teorías respecto a la antigüedad de esta cultura.
En este punto es donde adquieren fuerza algunas teorías que sugieren que el imparable aumento del nivel del mar desde el final de la última glaciación, inundó las ciudades costeras forzando a sus habitantes a emigrar al interior, llevando consigo su organización social y su bagaje cultural y científico, teorías que implicaría admitir la existencia de civilizaciones en un periodo muy anterior a lo que se venía admitiendo.
Dejando al margen tales teorías y siguiendo a la mayoría de autores, dividiremos la civilización del Valle del Indo en cuatro periodos:
- Periodo Agrícola Temprano (8.000-6.000 a.C.) o periodo Neolítico/Calcótico.
- Periodo Pre-Harappa (6.000-3.000 a.C.) o Era Ravi.
- Periodo Harappa propiamente dicho (3.000-1.900 a.C.).
- Periodo de Decadencia (1.900-1.300 a.C.).
PERIODO AGRÍCOLA TEMPRANO
Los restos arqueológicos hallados demuestran que las crecidas anuales de los ríos Indo y Saraswati (también llamado Hakra-Ghaggar), durante la temporada de lluvias (Monzón), aportaban una fértil capa de tierra, permitiendo el desarrollo de la agricultura, al tiempo que se domesticaban una variedad de animales y el surgimiento de los primeros poblados, donde se construyen graneros comunales para guardar el excedente.
Hacia el 7.500 a.C., los cazadores-recolectores de la región en torno a la actual región de Baluchistán (en el paso de Bolan) habían iniciado el uso de la agricultura (trigo y cebada) y la ganadería, fundando la ciudad de Mehgrah, cuyas casas tenían su entrada por el tejado, y en la que destaca la presencia de grandes construcciones destinadas a almacenar grano y otras mercancías, lo que acredita la existencia de una floreciente economía gracias a la su posición privilegiada en las rutas comerciales entre el Mar Arábigo y Afganistán.
Una organización social, económica y comercial que, sin duda, disponía de un sistema legal y judicial y, aunque no hay certeza, se piensa que en esta época la propiedad es comunal, todo el poblado disfruta, por igual, de la bonanza, al tiempo que las decisiones son tomadas por algún tipo de Consejo de Ancianos o Sabios, quienes impartirían justicia.
Según algunos autores, a partir del 5.000 a.C. se inició la propiedad privativa de algunos objetos de uso cotidiano, como productos fabricados en la casa y ornamentos, y de las mercancías obtenidas mediante intercambios comerciales, aunque tanto los terrenos agrícolas como su producto seguían siendo comunales.
Con una población estimada de 20.000 habitantes, se cree que Mehgrah fue la mayor ciudad de su época y la primera ciudad que practicó un activo comercio internacional a larga distancia, lo que le permitió, a partir del 4.000 a.C., realizar innovaciones técnicas dando inicio a la llamada Fase Togau, que supuso una importante renovación de la producción artesanal.
Sin embargo, a pesar del fácil acceso a los metales y sus evidentes progresos en la metalurgia, como hemos dicho, no se han hallado elementos que indiquen una fabricación de armas ni restos de batallas por lo que hay que concluir que se trataba de una sociedad pacífica organizada mediante un sistema jurídico capaz de evitar los conflictos sociales y las guerras con otras ciudades.
ERA PRE-HARAPPA
Entre el 4.000 y el 3.000 a.C., los avances técnicos y culturales producidos en Mehgrah se extendieron por toda la cuenca del Indo-Saraswati, se amplió el número de especies de cultivo y de animales domesticados, además, se fue desarrollando un nuevo estilo de alfarería moldeada en torno, se mejoró las técnicas de metalúrgicas del cobre y la navegación fluvial, lo que permitió un aumento de la actividad comercial.
Es lo que se conoce como Era Ravi, un periodo en el que se favoreció el desarrollo de las ciencias y el comercio, haciendo necesario un control de las mercancías almacenadas e intercambiadas con otras ciudades y territorios.
El comercio y el incremento de la población llevó a la llamada Era Koti Dii, que precedió al pleno desarrollo de la Civilización Harappa y que favoreció la evolución social y técnica, y la centralización del poder, aunque esto no varió el inicial planteamiento político y moral (religioso o filosófico), pues no hay constancia de la existencia de una élite dirigente o una clase guerrera y, según parece, la propiedad de la tierra y sus productos seguía siendo comunal.
ERA HARAPPA
La evolución social y comercial dio paso a la era Harappa propiamente dicha, es decir, al apogeo de una civilización que, en torno al 3.000 a.C., ya había construido ciudades como Mohenjo Daro, Harappa, Lothal y otras, con una avanzada planificación urbanística, así, la ciudad de Dholavira tenía elaboradas puertas de entrada, acueductos para el abastecimiento de agua y un gran puerto con varios muelles y graneros.
La civilización Harappa desarrolló un alfabeto propio, cuyos textos aún no han podido ser decodificados, y un sistema jurídico avanzado que permitía la existencia de una activa vida social y económica sin aparentes conflictos.
A falta de unos textos traducidos, su organización social y política se puede deducir de tres aspectos de esta cultura:
- El urbanismo sugiere la creación de ciudades bien planificadas en cuadrículas, antes de su construcción, que incluían astilleros, muelles, almacenes para las mercancías y grandes baños públicos, son ciudades con calles estrechas y divididas en dos zonas:
· La zona baja, con suelo de ladrillos, incluía una zona de viviendas, así como los barrios de los artesanos los talleres, panaderías y graneros,
· La zona alta o Ciudadela, lugar destinado a los edificios públicos, aunque no se han encontrado grandes edificios o estructuras monumentales.
Alrededor de cada ciudad había un grupo de aldeas, lo que sugiere una división profesional, de manera que las ciudades serían habitadas por artesanos y comerciantes (agrupados por gremios) mientras que las aldeas estarían ocupadas por agricultores y ganaderos.
- La organización política no es bien conocida, mientras que U.L. Woolley afirma que las ciudades de Harappa y Mohenjo Daro tuvieron un sistema monárquico de gobierno independiente, otros autores afirman que toda la región constituía un único estado dirigido por un gobierno centralizado en Mohenjo Daro.
Las excavaciones en Mohenjo Daro parecen indicar la existencia de una aristocracia dedicada a las labores de gobierno, sin embargo, la uniformidad de las casas sugiere, un equilibrio económico entre clases y una potente clase media de artesanos y comerciantes, que podría disponer de sirvientes o trabajadores pertenecientes a una clase social inferior.
La brevedad de las inscripciones halladas y su escaso número han llevado a Steve Farmer, Richard Sproat y Michael Witzel (The collapse of the Indus script thesis: The myth of a literate Harappan Civilization 2.004), a afirmar que se trataba de una sociedad oral, en la que las inscripciones tendrían una función exclusivamente comercial.
- El Comercio era una actividad fundamental, como lo demuestra la presencia de mercancías y sellos procedentes de tierras lejanas.
Las necesidades comerciales favorecieron los avances tecnológicos en el transporte terrestre, fluvial y marítimo, las rutas de navegación marítima se conectaban con las rutas fluviales mediante canales que unían los puertos marítimos con los fluviales.
Se han hallado mercancías procedentes de la civilización Harappa en puntos tan alejados como Mesopotamia, Persia o Egipto.
Toda esta estructura sugiere un sistema social bien dirigido en el que las ciudades y las obras de uso público se planificaban, facilitando que la prosperidad llegase a todas las capas de la sociedad, que disfrutaban de actividades culturales, buenas condiciones higiénicas y sanitarias, y tenían cubiertas sus necesidades básicas (alimento, vestido, vivienda).
La ausencia de restos de conflictos sociales (rebeliones, golpes de estado, revueltas religiosas, etc.) dan fe de un sistema político estable, gobernado con justicia, y cuya legislación evitaba las desigualdades sociales excesivas.
Y, aunque muchos autores dudan de la existencia de un sistema político basado en la justicia e igualdad de sus integrantes, según avanzan los conocimientos sobre esta civilización se hace más evidente que dicha civilización tuvo una existencia real.
PERIODO DE DECADENCIA
Hacia el año 1.900 a.C., la región comenzó a sufrir el hambre, el comercio internacional se redujo drásticamente y la agricultura dejó de producir excedentes, lo que provocó el abandono de las ciudades hacia el año 1.800 a.C., un repentino final que ha permitido la formulación de diversas teorías:
1- Teoría de la invasión aria, desmentida por las pruebas arqueológicas, las evidencias lingüísticas, los análisis genéticos y los propios textos védicos.
2- Teorías del colapso por causas económicas e invasiones de bárbaros, que no han obtenido el suficiente respaldo probatorio.
3- Teoría del cambio climático, es la que está adquiriendo una mayor fuerza, teniendo en cuenta los hallazgos en el campo de la geología y la climatología.
Los estudios geológicos han demostrado que, hacia el año 2.000 a.C., movimientos sísmicos en el norte de la India provocaron el cierre del paso de Adi-Badri (paso natural del río Saraswati desde el Himalaya hacia el sur) desviando el río Sutlej hacia el Indo y el río Jamuha hacia la cuenca del Ganges, cuyo caudal aumentó considerablemente.
En un breve periodo de tiempo el clima se hizo más seco y la producción agrícola se redujo drásticamente, forzando a la población a migrar, dejando a la cuenca del Saraswati como un recuerdo mítico en la cultura védica.
La migración de la mayoría de la población provocó la fragmentación política de la región y, tras un periodo de decadencia, surgió el llamado Periodo Védico, en el que se plasma, por escrito, la literatura mística, religiosa, histórica y filosófica.
Los cambios geológicos, climáticos y la migración generaron un profundo cambio social, político y jurídico:
- La sociedad se dividió en cuatro castas, cada una de las cuales se dividió en subcastas.
- Se formaron gran número de estados en un modelo territorial que fomentó la guerra.
- El cambio en el modelo político supuso el decaimiento de las estructuras de poder tribales en favor de un aumento de poder de reyes y brahmanes, apoyados en una fuerza militar que favoreció la opresión del pueblo (sobre todo de los campesinos, que sufrían directamente los efectos de las guerras).
CONCLUSIÓN
Hoy nos parece que la Justicia social es un invento moderno, y tenemos la convicción de que las civilizaciones antiguas eran menos justas, sin embargo, las excavaciones en el valle del Indo y la mentalidad de los nuevos arqueólogos han permitido analizar la organización social de la cultura Harappa, y constatar la existencia de una sociedad bien estructurada, con una organización política y social basada en una cierta igualdad y justicia social.
No cabe duda de que estamos ante una sociedad en la que el Derecho jugaba un papel fundamental, tanto para organizar la sociedad, como para controlar la actividad comercial con otras regiones, sin que la imposibilidad que, hasta ahora, se ha tenido para traducir los textos de la época pueda anular los hallazgos arqueológicos.
Aunque los primeros textos indos escritos son los Vedas (1.500-1.000 a.C.), se trata de una compilación de literatura mística y religiosa dividida en cuatro libros que recogen una tradición oral muy anterior y cuya influencia en algunas religiones posteriores, como el zoroastrismo, o la religión de Mitra, se extendió a otras regiones y civilizaciones y, a través de ellas, influyeron en las grandes religiones monoteístas actuales.
Todo lo que nos lleva a concluir que, aunque preeminentemente de tradición oral, la cultura Harappa y sus predecesoras disponían de un sistema jurídico avanzado que permitía la existencia de una organización social lo suficientemente equitativa y justa como para evitar los conflictos sociales y las guerras entre territorios.
Un sistema jurídico y unas tradiciones que dieron origen a textos indios como los Puranas, entre los que se incluyen los relatos épicos del Mahabharata y del Ramayana.
BIBLIOGRAFÍA
India La Historia Definitiva. (2.008). D. R. SarDesai
Saraswati River in Hindu Civilizational History and Culture. S. Kalyanaraman
The collapse of the Indus script thesis. The myth of a literate Harappan Civilization (2.004): Steve Farmer, Richard Sproat y Michael Witzel
Ancient Linguistics Heritage of Kannadigas. Shantala Ramaiah
Airāvati. Copyright Varalaaru.com (2.008). Parpola, Asko
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La Civilización de la India Antigua. Alejandro Gutman
Edicts of King Ashoka. Ven S. Dhammika